Cómo retardar la eyaculación España

Cómo retardar la eyaculación: técnicas, consejos y productos

Terminar antes de lo que te gustaría es algo que muchos hombres han vivido alguna vez, aunque pocos lo comentan. De hecho, una publicación basada en una encuesta a más de 12.000 hombres de Estados Unidos, Alemania e Italia encontró que el 22,7 % declaraba tener eyaculación precoz [Porst et al., 2007, European Urology]. En otras palabras, si te ha pasado, tranquilo porque no estás solo.

Antes de entrar en materia, conviene aclarar algo: no existe una duración “correcta” en el sexo. Cada pareja tiene su propio ritmo, y lo que para unos es poco, para otros es perfecto. Por eso, aprender a retardar la eyaculación no va de batir récords, sino de sentir que tienes el control, disfrutar con menos presión y lograr que cada relación sea satisfactoria para todas las personas implicadas.

¿Qué significa retardar la eyaculación?

Retardar la eyaculación significa ganar margen entre las ganas y el clímax, de modo que el final llegue cuando tú lo decidas y no antes. En la práctica, se trata de retrasar el reflejo eyaculatorio, ese punto sin vuelta atrás en el que el cuerpo ya no puede frenar y los músculos del suelo pélvico se contraen por sí solos.

La buena noticia es que ese reflejo se puede entrenar. Si prestas atención a las señales previas (respiración rápida, tensión en los músculos, sensación de urgencia), puedes aprender a controlar mejor el ritmo y hacer que la relación sexual dure más. Eso sí, el objetivo no es solo durar, sino disfrutar con calma, conexión y tranquilidad.

Eyaculación ocasional frente a eyaculación precoz

Eyacular rápido de vez en cuando es completamente normal. Puede ocurrir, por ejemplo, cuando llevas varios días sin sexo, cuando estás cansado o simplemente por los nervios de una primera cita. En esos casos no hay nada que “arreglar”: sencillamente, fue un día así.

Sin embargo, la cosa cambia cuando sucede casi siempre. La Sociedad Internacional de Medicina Sexual (ISSM) define la eyaculación precoz a partir de tres criterios [Serefoglu et al., 2014, Journal of Sexual Medicine]. El primero es el tiempo, y aquí los expertos distinguen dos situaciones. Si te pasa desde siempre, es decir, desde tus primeras relaciones sexuales, se habla de eyaculación precoz “de toda la vida” cuando ocurre siempre o casi siempre antes o en torno al primer minuto de la penetración. En cambio, si antes durabas más y con el tiempo empezó a pasarte, se habla de eyaculación precoz “adquirida”. En ese caso, lo que cuenta es que el tiempo habitual se ha acortado de forma notable, a menudo hasta unos tres minutos o menos. El segundo es la falta de control: no se consigue retrasar en ninguna o casi ninguna ocasión. Y el tercero es el impacto personal: genera malestar, frustración o ganas de evitar la intimidad. Dicho de otro modo, no se trata solo del reloj, sino de cómo te afecta.

¿Cuándo puede ser recomendable consultar con un profesional?

Si te pasa en la mayoría de tus relaciones sexuales, si afecta a tu autoestima o a tu salud mental, o si empiezas a evitar los encuentros por miedo, es buena idea pedir cita con un especialista. Lejos de ser un fracaso, es una forma de cuidarte. Más adelante te explicamos estas señales con detalle.

Técnicas para retardar la eyaculación

Retardar la eyaculación

Lo mejor es que existen métodos sencillos que puedes aprender por tu cuenta, sin nada especial: solo hace falta algo de paciencia y ganas de conocer tu cuerpo. Puedes practicarlos a solas o en pareja y, de hecho, la masturbación es un espacio ideal para entrenar sin presión, porque vas a tu ritmo y te fijas en tus sensaciones.

Técnica de parar y continuar

Es uno de los métodos más conocidos: lo describió el urólogo James Semans en los años cincuenta [Semans, 1956, Southern Medical Journal] y, a día de hoy, sigue siendo de los más fáciles de aplicar. Funciona así: te estimulas prestando atención a cómo suben las ganas. Cuando notas que estás cerca del punto de no retorno, paras por completo unos 30 segundos, respiras hondo y relajas los músculos. Después, cuando la urgencia baja, vuelves a empezar.

Lo ideal es repetir este ciclo tres o cuatro veces antes de dejarte llevar. Con la práctica, esta técnica enseña al cuerpo a reconocer las señales previas y, poco a poco, te resultará más fácil controlar el momento sin necesidad de parar.

Técnica de compresión

La técnica de compresión sigue la misma lógica, pero añade un pequeño gesto. Cuando sientes que vas a llegar al clímax, presionas con suavidad, durante unos segundos, la zona donde el glande se une al tronco del pene. Esa presión hace que la urgencia disminuya y que el reflejo se calme.

A continuación, esperas un momento, relajas los músculos y retomas la estimulación. Puedes hacerlo tú mismo o pedírselo a tu pareja; de hecho, muchas personas lo integran en la relación sin que pierda ni una pizca de complicidad.

Cambiar el ritmo y hacer pausas

No todo consiste en parar en seco. A veces, basta con bajar la intensidad. Por ejemplo, alternar movimientos lentos y profundos con otros rápidos, o frenar justo cuando notas que te aceleras, te da margen sin cortar el momento.

Del mismo modo, cambiar de postura es una pausa natural que casi nadie percibe a modo de interrupción. También hay posturas en las que la otra persona marca el ritmo; elegir esa postura te permite relajarte y reducir la intensidad. Si te atrae esta forma de vivir la intimidad, sin prisas, te recomendamos descubrir el slow sex.

Controlar la respiración y el nivel de excitación

Cuando las ganas suben, el cuerpo reacciona: la respiración se acelera, el corazón late deprisa y los músculos se tensan. El problema es que esa tensión acerca todavía más el orgasmo. Por eso, respirar despacio, llevando el aire al abdomen, ayuda a bajar las revoluciones.

Al mismo tiempo, intenta relajar a conciencia los músculos de los glúteos, el abdomen y el suelo pélvico. Un truco útil es imaginar una escala del 1 al 10: la idea es mantenerte en torno al 6 o 7 durante la relación sexual y evitar subir de golpe al 9, que es justo cuando cuesta frenar.

Ejercicios de suelo pélvico

Entrenar el suelo pélvico es otra técnica eficaz para retardar la eyaculación, y la razón es sencilla. Estos músculos, que se extienden como una “hamaca” desde el pubis hasta el coxis, participan directamente en la eyaculación [Pastore et al., 2014, Therapeutic Advances in Urology]. Por eso, cuanto más fuertes estén y mejor sepas controlarlos, más fácil te resultará frenar a tiempo.

Para localizarlos, imagina que aguantas un gas o que cortas el chorro de orina (basta con imaginarlo, no lo hagas mientras orinas). Después, contráelos durante tres segundos, relájalos otros tres y repite entre 10 y 15 veces. Lo ideal es hacer al menos tres series al día [Mayo Clinic Staff, s. f., Mayo Clinic].

Los resultados son prometedores: en un estudio con 40 hombres con eyaculación precoz de toda la vida, el 82,5 % ganó control tras 12 semanas de rehabilitación del suelo pélvico supervisada por profesionales [Pastore et al., 2014, Therapeutic Advances in Urology]. Aunque es un estudio pequeño, apunta en la buena dirección. Eso sí, ten paciencia: los cambios suelen notarse en unas semanas o unos meses.

Productos que pueden ayudar a retardar la eyaculación

Junto a la práctica, existen productos diseñados para darte un poco más de margen. Conviene ser realistas: ninguno es mágico y el resultado varía de una persona a otra. Aun así, pueden ser un buen apoyo. Las opciones más habituales incluyen geles, cremas, preservativos y anillos, y puedes verlas todas en nuestra categoría de eyaculación precoz.

Geles retardantes

Los geles retardantes se aplican sobre el pene antes o durante la relación. Su objetivo es suavizar las sensaciones para que las ganas suban de forma más gradual. Por lo general, tienen una textura ligera y se extienden con facilidad, así que son una buena opción para empezar.

Delay Gel 60 ml

El Delay Gel 60 ml está formulado a base de avena y hierba de San Juan. Según el fabricante, se aplica con un suave masaje antes o durante el encuentro. Al igual que con cualquier producto nuevo, lo más prudente es probarlo primero en una pequeña zona de piel.

Retardante de erección - Delay gel 60 ml

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27.90€

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Cremas retardantes

Las cremas cumplen una función parecida, aunque su textura es más densa. Muchas incluyen, además, un ligero efecto adormecedor que ayuda a reducir las sensaciones de forma temporal. Por eso, es importante respetar los tiempos de espera que indica cada fabricante.

Crema retardante Boners 100 ml

La crema retardante Boners 100 ml se aplica en pequeña cantidad y se masajea hasta que se absorbe por completo. El fabricante recomienda esperar unos minutos antes de la relación; de este modo, el efecto adormecedor actúa en ti y no pasa a la otra persona.

Crema retardante Boners - 100 ml

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14.90€

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Preservativos más gruesos

Un preservativo de mayor grosor es una opción sencilla y, a menudo, infravalorada. Al amortiguar parte del roce, puede ayudarte a ganar algo de tiempo. Encima, sigue cumpliendo su función principal: protegerte frente a infecciones de transmisión sexual y embarazos no deseados. Algunos modelos incluso llevan un retardante en su interior. Si quieres comparar opciones, echa un vistazo a nuestra sección de preservativos.

Cockrings y anillos peneanos

Los cockrings o anillos peneanos se colocan en la base del pene (y, en algunos modelos, también rodeando los testículos). Ejercen una ligera presión pensada para mantener la erección más firme y, según cuentan muchos usuarios, también les permite retrasar el clímax. La clave está en elegir bien la talla: debe ajustarse sin apretar.

Sport Fucker Chute

El Sport Fucker Chute es un anillo de silicona líquida, suave y flexible, con 3,8 cm de diámetro y separador de testículos. Por seguridad, la recomendación habitual es no llevarlo más de 20 o 30 minutos seguidos y retirarlo enseguida si notas dolor o entumecimiento. Si quieres ver otros modelos, visita nuestra sección de anillos retardantes.

Anillo peneano Silicona - Sport Fucker - Negro

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¿Cómo utilizar un producto retardante de forma responsable?

Usar un retardante no tiene ningún misterio, pero sí conviene seguir algunas pautas básicas:

  • Lee siempre la etiqueta y la composición: revisa los ingredientes, comprueba que no tengas alergia a ninguno y confirma si es compatible con el preservativo. Si tomas medicamentos, consulta antes con tu farmacéutico.
  • Empieza con una pequeña cantidad: más producto no significa más tiempo; al contrario, puede dejarte sin sensaciones. Siempre puedes añadir un poco la próxima vez.
  • Evita el contacto con mucosas y ojos: después de aplicarlo, lávate bien las manos.
  • Evita transferir el producto a tu pareja: respeta el tiempo de absorción, retira el sobrante con un pañuelo o usa preservativo.
  • Cuándo debes dejar de utilizarlo: si aparece picor, ardor, enrojecimiento o una pérdida total de sensación. Y si las molestias no desaparecen, pide cita y busca atención médica.

¿Cómo hablar de la eyaculación con tu pareja?

Aunque al principio dé algo de reparo, hablarlo suele ser el paso que más alivia. Al fin y al cabo, compartir lo que te preocupa te quita mucho peso de encima y fortalece la relación.

Comunicarlo sin vergüenza

Elige un momento tranquilo, fuera de la cama, en el que ninguno de los dos tenga prisa. Habla en primera persona y desde lo que sientes, por ejemplo: “me gustaría que probáramos algunas cosas para disfrutar los dos”. Así, la conversación se centra en el disfrute compartido y no en un supuesto “fallo”.

Asimismo, escucha sus preguntas y su punto de vista. Muchas veces, la otra persona le da mucha menos importancia de la que imaginas, y eso por sí solo ya alivia la carga emocional. Si quieres más ideas, en nuestro artículo sobre comunicación sexual encontrarás claves muy útiles.

Acordar pausas y cambios de ritmo

Una vez que lo hayan hablado, pueden acordar una señal sencilla, ya sea una palabra o un gesto, para cuando sientas que vas a eyacular. De esta forma, las pausas dejan de ser incómodas y se convierten en parte del juego. Incluso pueden aumentar la tensión erótica y hacer que la relación resulte más intensa.

Explorar otras formas de placer

El sexo es mucho más que el coito. Besos, masajes, caricias o juguetes permiten alargar el encuentro y disfrutar sin presión. Por ejemplo, el petting es una forma estupenda de explorar el cuerpo del otro y mantener las ganas en un punto agradable.

El sexo no depende solo de la penetración

Cuando el foco deja de estar en “aguantar” y pasa a estar en disfrutar, la presión baja de forma natural. Y, curiosamente, con menos presión suele ser más fácil durar. Al final, lo que hace especial una relación no son los minutos, sino la complicidad.

Errores que conviene evitar

Cómo retardar la eyaculación

Cuando se busca durar, es fácil caer en algunos errores habituales. Estos son los más frecuentes:

  • Utilizar demasiado producto retardante: pensar que “cuanto más, mejor” es un error. Un exceso puede dejarte sin sensaciones y quitarle toda la gracia al encuentro.
  • Mezclar diferentes productos: combinar geles, cremas, sprays o medicamentos sin supervisión médica aumenta el riesgo de irritación y de efectos no deseados.
  • Utilizar alcohol para intentar durar más: el alcohol altera la respuesta del cuerpo, nubla tus decisiones y puede interferir con medicamentos.
  • Ignorar el dolor o la pérdida excesiva de sensibilidad: son señales claras de que algo no va bien. En ese caso, para y, si persiste, busca atención médica.
  • Compararse con la pornografía: las escenas están editadas y no reflejan una relación real, así que solo generan expectativas imposibles.

¿Cuándo consultar con un profesional?

Pedir una cita médica con un urólogo, un andrólogo o un sexólogo es una forma de autocuidado. En la cita, el profesional te hará algunas preguntas sobre tu salud, tu relación y tus hábitos para entender qué está pasando, así que puede ser útil apuntar antes tus propias preguntas. A continuación, te contamos en qué situaciones conviene dar ese paso.

Si ocurre de forma habitual

Si te pasa en casi todas tus relaciones sexuales desde hace meses, no hace falta esperar. Una valoración médica ayuda a identificar y tratar la causa, ya sea con técnicas, con medicamentos o con una combinación de ambos.

Si genera ansiedad o frustración

¿Cada cita romántica se vive con miedo a “no estar a la altura”? En ese caso, el problema también tiene un componente emocional. De hecho, alrededor de un tercio de los hombres con eyaculación precoz sienten ansiedad en situaciones sexuales [Althof et al., 2014, Sexual Medicine]. La salud mental y la sexual van de la mano y, según algunos estudios, la ansiedad y la eyaculación precoz pueden retroalimentarse: los nervios pueden adelantar el final y, a su vez, terminar antes genera más nervios [McMahon et al., 2016, Translational Andrology and Urology]. Por suerte, un sexólogo puede ayudarte a reducir esa ansiedad y a trabajar los aspectos de pareja que influyen, sobre todo si se combina con el tratamiento médico cuando hace falta [Althof et al., 2014, Sexual Medicine]. 

Si aparece de forma repentina

Si antes no te pasaba y, de repente, empieza a ocurrir, conviene pedir cita. Un cambio brusco puede estar relacionado con la ansiedad, problemas de pareja, una inflamación de la próstata (prostatitis) o un exceso de hormona tiroidea (hipertiroidismo), entre otras causas [McMahon et al., 2016, Translational Andrology and Urology]. Por eso, es mejor tratarlo con atención médica cuanto antes.

Si existen problemas de erección, dolor o cambios de sensibilidad

La disfunción eréctil y la eyaculación precoz a menudo van juntas; de hecho, hasta la mitad de los hombres con disfunción eréctil también experimentan eyaculación precoz, y cada una puede empeorar la otra [McMahon et al., 2016, Translational Andrology and Urology]. Por eso, conviene tratar ambas disfunciones sexuales a la vez. Del mismo modo, si notas dolor o sospechas de cualquier otra disfunción, lo mejor es no esperar.

Si estás tomando medicamentos

Algunos medicamentos, por ejemplo ciertos antidepresivos o fármacos para la tensión arterial, pueden influir en la respuesta sexual. Por eso, lleva a la cita la lista de medicamentos que tomas y, sobre todo, no cambies ni combines medicamentos por tu cuenta.

Tratamientos médicos

Además de las técnicas que puedes practicar en casa, existen tratamientos médicos con respaldo científico. Según la guía de la Asociación Europea de Urología, si la eyaculación precoz es de toda la vida, los medicamentos son la primera opción. En cambio, si es adquirida, lo primero es tratar la causa de fondo [Salonia et al., 2021, European Urology].

Entre los más utilizados está la dapoxetina, aprobada en Europa para este fin. Pertenece a los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), unos medicamentos que aumentan la serotonina disponible en el cerebro, una sustancia que interviene en el control de la eyaculación, y que la retrasan [Australian Prescriber, 2013, Australian Prescriber]. También existen anestésicos tópicos con receta.

Eso sí, pueden causar efectos secundarios, como náuseas, dolor de cabeza o mareos, así que solo deben usarse bajo supervisión médica.

Preguntas frecuentes sobre cómo retardar la eyaculación

Para terminar, resolvemos algunas de las preguntas más comunes sobre este tema.

¿Cuál es la mejor técnica para retardar la eyaculación?

No hay una única técnica mejor que las demás, porque cada cuerpo responde de forma distinta. Sin embargo, combinar el método de parar y continuar con el control de la respiración y los ejercicios de suelo pélvico, que fortalecen los músculos implicados, es una buena estrategia para empezar.

¿Los geles retardantes funcionan para todo el mundo?

El resultado depende de cada persona, de la cantidad aplicada y del producto elegido, así que conviene probar con calma. Ten en cuenta, además, que no sustituyen a los medicamentos que pueda recetar un profesional cuando hay un problema de fondo.

¿Un preservativo grueso puede ayudar?

Sí. A muchos hombres les da algo de margen extra porque reduce un poco el roce. Y, por si fuera poco, también te protege.

¿Se puede utilizar un cockring para durar más?

Puede ser útil para algunas personas, siempre que se use durante poco tiempo, con la talla adecuada y sin dolor.

¿Es normal eyacular rápido algunas veces?

Totalmente. Le pasa a muchas personas, sobre todo en una cita especial, con alguien nuevo o tras varios días sin relaciones. Solo merece atención si se convierte en lo habitual y te genera malestar.

¿Cuándo debería consultar con un sexólogo?

Cuando sientas que afecta a tu autoestima, a tu relación o a tus ganas de tener encuentros sexuales. Pide cita sin miedo: en la consulta no hay preguntas tontas, y hablarlo con un experto suele ser un gran alivio.

Conclusión: más control, menos presión

En resumen, retardar la eyaculación no significa perseguir una duración concreta, sino disfrutar con menos presión, más comunicación y las herramientas adecuadas. Parar y continuar, controlar la respiración y entrenar los músculos del suelo pélvico son un gran punto de partida. Por otro lado, algunos productos pueden darte un empujón extra, siempre que los uses de forma responsable.

Sobre todo, recuerda que no estás solo: hablarlo con tu pareja y cuidar tu bienestar emocional es tan importante como cualquier técnica. Y si lo necesitas, pedir cita con un profesional es un paso valiente. Para seguir cuidándote, te recomendamos leer también sobre el bienestar masculino después de los 40.

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